El pasado 8 de mayo, Costa Rica fue testigo de un gesto que conmovió a muchos creyentes: la nueva presidenta, Laura Virginia Fernández Delgado, decidió comenzar su administración colocando su banda presidencial a los pies de la Virgen de los Ángeles, la patrona del país. Este acto, que ella misma describió como parte de una "promesa", tuvo lugar durante una celebración eucarística presidida por monseñor Javier Román, obispo de Limón y presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica.
La ceremonia, realizada en la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, no solo fue un momento de recogimiento personal para la mandataria, sino también una declaración pública de su confianza en Dios para guiar su gestión. Al día siguiente, la Presidenta compartió en sus redes sociales imágenes del evento, destacando la importancia de poner su liderazgo bajo la protección divina.
La homilía: un llamado a la humildad y la dependencia de Dios
Durante la homilía, monseñor Román subrayó que iniciar un gobierno con una misa es un recordatorio de que "hay decisiones y cargas que no pueden sostenerse solamente con nuestras propias fuerzas". El obispo enfatizó la necesidad de acudir a Dios en el día a día, especialmente cuando se enfrentan desafíos que superan la capacidad humana.
El prelado también elevó una oración pidiendo "fortaleza" para quienes asumen responsabilidades públicas, recordando que detrás de cada cargo "sigue habiendo una persona; un corazón que necesita serenidad y paz para no endurecerse en medio de tantas presiones". Estas palabras resonaron en un contexto donde la violencia y la incertidumbre social afectan profundamente a la nación.
Paz para el pueblo y los gobernantes
Monseñor Román invitó a las nuevas autoridades a buscar la paz en Dios, quien, aseguró, "camina con nosotros aun en medio de las pruebas". Señaló que esta paz es una necesidad compartida por todo el pueblo costarricense: "La necesitan las familias golpeadas por la violencia. La necesitan nuestros jóvenes, muchas veces tentados por caminos equivocados o por el desánimo. La necesitan nuestras comunidades, marcadas por la inseguridad, el narcotráfico y los homicidios".
Ante este panorama, el obispo invocó al Espíritu Santo para que conceda a las autoridades "sabiduría para decidir, prudencia para escuchar y claridad para actuar pensando siempre en el bienestar de nuestro pueblo".
La fe pública en tiempos de secularización
Monseñor Román también abordó el desafío de vivir la fe en el espacio público, señalando que vivimos en una época donde "la fe se esconde o se minimiza". Sin embargo, gestos como el de la Presidenta muestran que la espiritualidad sigue siendo un pilar importante para muchos líderes. La Biblia nos recuerda en Mateo 5:16: "Así brille la luz de ustedes delante de los demás, para que vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en los cielos" (NVI).
Este tipo de testimonios inspiran a los creyentes a no avergonzarse de su fe y a integrarla en todos los aspectos de la vida, incluido el servicio público. Como cristianos, estamos llamados a ser sal y luz en el mundo (Mateo 5:13-14), y los líderes tienen una oportunidad única de modelar esa influencia.
Un ejemplo para otros gobernantes
La decisión de la presidenta Fernández Delgado de comenzar su mandato con una misa no es un hecho aislado. En América Latina, muchos líderes han recurrido a la fe en momentos clave de su gestión. Sin embargo, lo notable aquí es la humildad de reconocer que el poder humano es limitado y que se necesita la guía divina. Proverbios 3:5-6 nos exhorta: "Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas" (NVI).
Este acto también nos recuerda la importancia de orar por nuestras autoridades. En 1 Timoteo 2:1-2, Pablo insta a los creyentes a "orar por todos los que ejercen la autoridad, para que tengamos una vida tranquila y pacífica, con toda piedad y dignidad" (NVI). Como comunidad de fe, tenemos la responsabilidad de interceder por quienes nos gobiernan, para que tomen decisiones sabias y justas.
Reflexión final: ¿qué lugar tiene la fe en tu vida pública?
La historia de la presidenta costarricense nos invita a preguntarnos: ¿cómo integramos nuestra fe en nuestras actividades diarias, ya sea en el trabajo, la familia o la comunidad? No todos ocupamos cargos públicos, pero todos tenemos esferas de influencia donde podemos ser testigos del amor de Dios. Te animamos a reflexionar sobre cómo puedes llevar tu fe más allá de las paredes de tu iglesia y convertirte en un instrumento de paz y esperanza en tu entorno.
Que el ejemplo de esta líder nos inspire a buscar a Dios en cada decisión, grande o pequeña, y a confiar en que Él camina con nosotros en medio de las pruebas. Como dice Salmos 20:7: "Unos confían en carros de guerra, y otros en caballos; pero nosotros confiamos en el nombre del Señor nuestro Dios" (NVI).
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