Desde el corazón de Milán, más de mil jóvenes de más de 60 países han enviado un mensaje claro a los poderosos de la Tierra: las prioridades globales son la educación, la salud y la protección del medio ambiente, no la carrera armamentista. Durante el Next Milan Forum, organizado por ISPI, la Universidad Bocconi y la OCDE, estos jóvenes talentos —estudiantes, profesionales, activistas— participaron en encuestas en tiempo real cuyas respuestas se proyectaron en pantallas gigantes, convirtiéndose en punto de partida para el diálogo con líderes mundiales como el presidente del Banco Mundial y representantes de grandes empresas.
La voz de los jóvenes: paz y servicios públicos
Los resultados de las encuestas hablan claro: ante la pregunta sobre qué partidas presupuestarias priorizarían si estuvieran al frente de su país, solo el 14% señaló el gasto militar. Más de la mitad (53%) eligió las políticas sociales —salud, pensiones, educación— mientras que un tercio apostó por la innovación y la competitividad. Los jóvenes ven en los conflictos armados el principal riesgo para el mundo, seguidos de las tensiones geoeconómicas y la polarización social. La paz, en definitiva, es su primer deseo, pero no una utopía: es un objetivo concreto que perseguir con inversiones enfocadas.
La prioridad de la escuela y la salud
El mensaje es fuerte: sin una educación sólida y un sistema de salud accesible, no hay desarrollo sostenible. Estos jóvenes, muchos de ellos ya comprometidos en think tanks y ONG, piden a los gobiernos que inviertan las prioridades. No quieren que los recursos se desvíen hacia la defensa, sino hacia la construcción de un futuro en el que cada persona pueda crecer y contribuir. Es una visión que resuena con el pasaje bíblico del profeta Isaías: «Convertirán sus espadas en arados» (Isaías 2:4).
El rechazo a los aranceles y el desafío climático
Los jóvenes líderes del mañana también se pronunciaron contra las barreras comerciales: los aranceles son vistos como un obstáculo para la cooperación global. Por el contrario, piden políticas que favorezcan el intercambio de conocimientos y tecnologías, especialmente para enfrentar la crisis climática. Los eventos meteorológicos extremos están entre las cinco principales preocupaciones, y el 33% de los participantes señaló la innovación como prioridad de gasto, precisamente para desarrollar soluciones ecológicas.
Una ecología integral para el bien común
Esta demanda de inversiones en la transición ecológica no es solo técnica, sino profundamente ética. Como cristianos, estamos llamados a cuidar la creación, como recuerda el Salmo 24: «Del Señor es la tierra y cuanto la llena». Los jóvenes del foro nos recuerdan que el cuidado de la casa común es inseparable de la justicia social: no se puede proteger el medio ambiente si no se protege también a las personas más vulnerables.
Un modelo de liderazgo para el futuro
Lo que impresiona de este evento no es solo el contenido de las respuestas, sino el método: jóvenes que dialogan de igual a igual con los poderosos, usando la tecnología para expresar opiniones en tiempo real. Es un ejemplo de participación activa que la propia Iglesia alienta, como afirma el Papa Francisco (ahora emérito) en la exhortación apostólica Christus Vivit: «Los jóvenes no son solo el futuro, sino el presente de la Iglesia y del mundo».
La importancia de escuchar a las nuevas generaciones
Demasiado a menudo se etiqueta a los jóvenes como apáticos o desinteresados. En cambio, eventos como el Next Milan Forum demuestran que tienen ideas claras y ganas de comprometerse. El desafío para nosotros los adultos, para las instituciones y para las comunidades cristianas es crear espacios de escucha y colaboración. Solo así podremos construir juntos un mundo más justo y pacífico.
Una reflexión para cada uno de nosotros
¿Qué podemos hacer, en nuestra medida, para apoyar estas prioridades? Podemos empezar informándonos sobre las decisiones políticas de nuestros países, participando en el debate público y apoyando iniciativas que promuevan la educación, la salud y el cuidado del medio ambiente. Cada pequeño gesto cuenta.
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