El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se reunió con el Papa León XIV el 7 de mayo de 2026 en el Vaticano. En una entrevista posterior, Rubio compartió sus reflexiones sobre ese diálogo, destacando cómo la Iglesia y los Estados-nación tienen roles distintos pero complementarios. Para muchos creyentes, esta conversación plantea preguntas importantes: ¿cómo equilibrar la fe con las responsabilidades cívicas? ¿Qué dice la Biblia sobre el papel del gobierno y la Iglesia?
Rubio, quien es católico, describió el encuentro como "positivo e inusualmente directo". Hablaron durante más de una hora sobre diversos temas, incluyendo conflictos internacionales y el papel de la diplomacia. El secretario reconoció que, aunque la Iglesia siempre aboga por la paz, los gobiernos tienen la obligación de proteger a sus ciudadanos, incluso cuando eso implica tomar decisiones difíciles.
La Iglesia y el Estado: dos instituciones con misiones distintas
La Biblia nos enseña que tanto la Iglesia como el gobierno fueron establecidos por Dios, pero con propósitos diferentes. En Romanos 13:1-4, el apóstol Pablo escribe: "Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas... porque el gobernante es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo".
Por otro lado, la Iglesia tiene la misión de proclamar el evangelio y ser luz en medio de las tinieblas (Mateo 5:14-16). Jesús mismo dijo: "Mi reino no es de este mundo" (Juan 18:36), dejando claro que su misión no era política sino espiritual. Sin embargo, esto no significa que los cristianos deban ignorar la política; al contrario, estamos llamados a ser sal y luz en todas las áreas de la vida, incluyendo el gobierno.
El desafío de los líderes cristianos
Rubio mencionó que los católicos, como él, deben equilibrar su fe con su deber para con su nación. "Obviamente, nos guiamos por nuestra fe y nos nutrimos de ella. Esa es la brújula que rige nuestras vidas", dijo. "También tenemos una obligación con la seguridad nacional de nuestro país, y eso debe tenerse en cuenta".
Este equilibrio no es fácil. A lo largo de la historia, muchos líderes cristianos han enfrentado dilemas similares. Por ejemplo, en el Antiguo Testamento, Daniel sirvió fielmente a reyes paganos sin comprometer su fe (Daniel 6). En el Nuevo Testamento, Pablo apeló a su ciudadanía romana para protegerse y avanzar el evangelio (Hechos 22:25-29).
La paz y la guerra: una tensión constante
Uno de los puntos clave de la entrevista fue la diferencia entre la postura de la Iglesia y la de los Estados-nación respecto a la guerra. Rubio afirmó que Estados Unidos también busca la paz, pero que "para un Estado-nación, que es diferente de una institución religiosa, existen amenazas a su seguridad y al bienestar de su pueblo que deben abordarse".
Citó el ejemplo de Irán y su programa nuclear, señalando que "más de una década de trabajo para intentar resolver diplomáticamente" no había dado resultados. También mencionó a Adolf Hitler, preguntando: "¿Cuál fue la solución diplomática para... Adolf Hitler, por ejemplo? No hubo ninguna, ¿verdad? Y, lamentablemente, condujo a una guerra real".
La Biblia reconoce que vivimos en un mundo caído donde a veces la guerra es inevitable. Eclesiastés 3:8 dice que hay "tiempo de guerra, y tiempo de paz". Sin embargo, Jesús nos llama a ser pacificadores (Mateo 5:9), y la Iglesia siempre debe abogar por la paz y la reconciliación siempre que sea posible.
¿Qué dice la Biblia sobre la guerra justa?
A lo largo de la historia, los teólogos han desarrollado la doctrina de la "guerra justa", basada en principios bíblicos. Esta doctrina sostiene que la guerra solo es moralmente aceptable si cumple ciertas condiciones: debe ser declarada por una autoridad legítima, tener una causa justa (como la defensa propia o la protección de inocentes), ser el último recurso, y buscar la paz como objetivo final.
En el Antiguo Testamento, vemos que Dios mismo ordenó a Israel a librar guerras en ciertas ocasiones (Deuteronomio 20). Sin embargo, en el Nuevo Testamento, Jesús enseñó a amar a los enemigos y a poner la otra mejilla (Mateo 5:38-48). Esto crea una tensión que los cristianos han debatido durante siglos.
Un papa estadounidense: ¿qué significa?
Rubio destacó que el Papa León XIV es estadounidense, lo que facilitó una conversación más directa. "Este es un papa estadounidense. Hablamos durante más de una hora. Abordamos muchos temas", dijo. Esto es significativo porque, por primera vez en la historia, un papa proviene de Estados Unidos, un país con una fuerte tradición de separación entre Iglesia y Estado.
Para los cristianos latinoamericanos, esto puede ser una oportunidad para reflexionar sobre cómo la fe se vive en contextos culturales diferentes. La Iglesia es universal, pero cada cultura aporta su propia perspectiva. Como dice Gálatas 3:28: "Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús".
Lecciones para los creyentes de hoy
La entrevista de Rubio nos recuerda que, como cristianos, vivimos en dos reinos: el reino de Dios y el reino de este mundo. Debemos ser ciudadanos fieles de ambos, pero siempre dando prioridad al reino de Dios. Jesús dijo: "Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas" (Mateo 6:33).
Al mismo tiempo, estamos llamados a orar por nuestros líderes y a participar en la sociedad de manera constructiva. 1 Timoteo 2:1-2 nos exhorta: "Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad".
Reflexión final
¿Cómo equilibras tú tu fe con tus responsabilidades cívicas? ¿Oras por tus líderes? ¿Buscas la paz en medio de un mundo conflictivo? La historia de Rubio y el Papa León XIV nos invita a pensar en estas preguntas. Que el Señor nos dé sabiduría para ser luz en medio de las tinieblas, y para buscar siempre su voluntad en todas las áreas de nuestra vida.
"Confía en el Señor de todo corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus sendas." — Proverbios 3:5-6 (RVR1960)
Comentarios