Fallece en Roma el miembro más longevo del Opus Dei a los 103 años

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

El 21 de abril de 2025 falleció en Roma Fernando Valenciano, el miembro más longevo del Opus Dei a nivel mundial. Tenía 103 años y perteneció a la comunidad durante más de 86 años. Valenciano recibió los sacramentos y fue acompañado por el prelado del Opus Dei, monseñor Fernando Ocáriz, y por sus hermanos.

Fallece en Roma el miembro más longevo del Opus Dei a los 103 años

Nacido el 1 de febrero de 1923 en Sevilla, estudió inicialmente ingeniería en Madrid. Allí vivió en una residencia de estudiantes fundada por san Josemaría Escrivá, el fundador del Opus Dei. Posteriormente, se doctoró tanto en ingeniería como en derecho canónico.

Valenciano trabajó como ingeniero en España hasta que en 1961 fue llamado al Consejo General del Opus Dei. En este cargo se desempeñó hasta 1994, colaborando estrechamente con el fundador y su sucesor, el beato Álvaro del Portillo. Recién a los 70 años recibió la ordenación sacerdotal en 1993.

Un ejemplo de fidelidad y entrega

En la homilía del funeral de Valenciano, monseñor Ocáriz destacó que Valenciano aprendió de Escrivá y del Portillo una lección importante: «que, para gozar de la visión de Dios en el cielo, debemos esforzarnos por contemplarlo ya aquí en la tierra, en el cumplimiento de los deberes ordinarios en medio del mundo».

Hasta los 100 años, Valenciano se mantuvo activo e independiente. Asistía a reuniones familiares y de formación, y durante décadas escuchó confesiones en la Basílica de San Eugenio en Roma. Este ministerio sacerdotal hizo crecer amistades a lo largo de generaciones.

En los últimos tres años, su necesidad de cuidados aumentó. Sin embargo, según la biografía del Opus Dei, la pérdida de autonomía no significó una pérdida de «piedad, celo apostólico, claridad mental y deseo de aprovechar el tiempo».

Perspectiva bíblica sobre una vida larga

La Biblia valora la larga vida como una bendición, pero también recuerda la fugacidad. En el Salmo 90:10 leemos: «Los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan, y volamos» (RVR 1960). La vida de Valenciano, que superó ese límite, muestra que Dios puede dar a cada persona una misión especial.

El apóstol Pablo escribe en Filipenses 1:21: «Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia» (RVR 1960). Este versículo recuerda que para los creyentes la muerte no es el final, sino el comienzo de la comunión eterna con Dios.

Aplicación práctica para la vida diaria

La vida de Fernando Valenciano nos invita a reflexionar sobre nuestra propia vocación. Cada cristiano está llamado a servir a Dios en las tareas cotidianas, ya sea en el trabajo, la familia o la comunidad. Valenciano vivió esta vocación fielmente hasta una edad avanzada.

Preguntas para la reflexión: ¿Cómo podemos entender nuestras tareas diarias como un servicio a Dios? ¿Qué hábitos espirituales deseamos profundizar para permanecer fieles incluso en tiempos difíciles? ¿Nos tomamos tiempo para la oración y los sacramentos, a fin de crecer espiritualmente?

Que el ejemplo de Fernando Valenciano nos anime a vivir nuestra fe con alegría y constancia, confiando en la gracia de Dios.


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