El sábado 25 de abril de 2026, el Papa León XIV recibió en el Vaticano a Sara Mullally, arzobispa de Canterbury y líder de la Iglesia Anglicana. Este encuentro, que duró cuatro días, marca la primera visita oficial de Mullally desde su entronización en marzo de 2026, y se produce exactamente 60 años después del histórico diálogo entre el arzobispo Michael Ramsey y el Papa Pablo VI en 1966. Aquella reunión fue la primera entre un pontífice y un primado anglicano desde la separación de la Iglesia de Inglaterra en el siglo XVI bajo el reinado de Enrique VIII.
El contexto actual es complejo: Mullally es la primera mujer en liderar la Comunión Anglicana mundial, que agrupa a unos 85 millones de fieles. Sin embargo, su liderazgo ha sido cuestionado por sectores conservadores debido a su postura a favor del aborto y las relaciones homosexuales. A pesar de estas divisiones, el Papa León XIV ha querido tender puentes, siguiendo el ejemplo de sus predecesores en la búsqueda de la unidad cristiana.
Como cristianos, recordamos las palabras de Jesús en Juan 17:21: "Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros". Este versículo nos anima a trabajar por la reconciliación, incluso cuando las diferencias parecen insalvables.
¿Quién es Sara Mullally?
Sara Mullally, de 63 años, es ex enfermera oncológica, casada y madre de dos hijos. Fue nombrada arzobispa de Canterbury en marzo de 2026, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar este cargo en los 500 años de historia de la Iglesia de Inglaterra. Su elección ha sido controvertida: mientras que para muchos representa un avance hacia la igualdad de género, para otros es una ruptura con la tradición bíblica.
La ordenación de mujeres como obispos comenzó en la Iglesia Episcopal de Estados Unidos en 1989, y en la Iglesia de Inglaterra se permite desde 2014. Sin embargo, el tema sigue siendo motivo de división dentro del anglicanismo. Por su parte, la Iglesia Católica mantiene su posición de que la ordenación sacerdotal está reservada a los varones, basándose en la tradición apostólica y en la enseñanza de que Jesús eligió solo a hombres como apóstoles.
En 1 Timoteo 3:2 leemos: "Es necesario, pues, que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer". Este pasaje ha sido interpretado de diversas maneras a lo largo de la historia, pero la Iglesia Católica sostiene que el sacerdocio masculino es parte de la revelación divina.
Avances y desafíos en las relaciones católico-anglicanas
Desde el histórico encuentro de 1966, las relaciones entre la Iglesia Católica y la Comunión Anglicana han mejorado significativamente. Se han establecido comisiones teológicas conjuntas y se han logrado acuerdos en temas como la justicia social y la defensa de la vida. Sin embargo, persisten desacuerdos importantes, especialmente en cuestiones de moral sexual y ordenación.
En 2016, el Papa Francisco y el entonces arzobispo de Canterbury, Justin Welby, señalaron "nuevos desacuerdos" relacionados con la ordenación de mujeres y la aceptación de la homosexualidad. La visita de Mullally representa una oportunidad para retomar el diálogo, aunque las diferencias doctrinales siguen siendo profundas.
El apóstol Pablo nos exhorta en Efesios 4:3 a "esforzarnos por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz". Esto no significa ignorar las diferencias, sino buscar la verdad en el amor y el respeto mutuo.
Reflexión para el lector
Este encuentro nos recuerda que, como seguidores de Cristo, estamos llamados a la unidad, pero no a cualquier precio. La verdad bíblica y la fidelidad a la enseñanza apostólica son fundamentales. Sin embargo, también debemos cultivar un espíritu de humildad y diálogo, reconociendo que todos estamos en camino hacia la plenitud del Reino de Dios.
¿Qué puedes hacer tú para promover la unidad entre los cristianos en tu comunidad? Quizás puedas orar por los líderes de las distintas iglesias, participar en encuentros ecuménicos locales o simplemente tender la mano a un hermano de otra denominación. Como dice Romanos 15:5-6: "Que el Dios de la paciencia y del consuelo os conceda tener el mismo sentir unos con otros, conforme a Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo".
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