La Arquidiócesis de Aparecida ha recibido recientemente a su sexto arzobispo, dom Mário, quien asume el liderazgo de la Iglesia local en un momento de transición y renovación. Sucede a dom Orlando Brandes, quien pastoreó la arquidiócesis durante casi una década. Dom Mário trae consigo la experiencia de años de servicio pastoral y una visión centrada en la unidad y la acogida. En su primera entrevista tras la toma de posesión, compartió los sentimientos que marcan este nuevo llamado y el discernimiento que lo acompaña.
La elección de dom Mário refleja la continuidad del trabajo evangelizador que siempre ha caracterizado a Aparecida, ciudad que alberga el santuario mariano más grande de Brasil. Para los fieles, la llegada de un nuevo pastor es siempre una señal de esperanza y de renovación de la fe. Como está escrito en Jeremías 29:11: «Porque yo sé los planes que tengo para ustedes, planes de bienestar y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza».
El legado recibido y los desafíos por venir
Dom Mário reconoce el importante trabajo realizado por su antecesor, dom Orlando Brandes, quien dedicó casi diez años al fortalecimiento de la vida parroquial y a la promoción de la justicia social en la región. «Recibo una Iglesia viva, con comunidades comprometidas y un clero dedicado», afirmó el nuevo arzobispo. «Mi compromiso es dar continuidad a ese legado, al mismo tiempo que busco nuevas formas de alcanzar a quienes se han alejado de la fe».
Entre los principales desafíos, dom Mário destaca la necesidad de profundizar la formación de los laicos y fortalecer la presencia de la Iglesia en las periferias. «La Iglesia no puede ser una fortaleza cerrada, sino una casa abierta, donde todos se sientan acogidos», dijo, haciendo eco de las palabras del Papa Francisco, quien siempre alentó una Iglesia en salida. El nuevo arzobispo también planea intensificar el diálogo con otras denominaciones cristianas, promoviendo la unidad que Cristo tanto deseó (Juan 17:21).
La misión en el Santuario Nacional
Como arzobispo de Aparecida, dom Mário también será responsable del Santuario Nacional, uno de los centros de peregrinación más importantes del mundo. Miles de peregrinos visitan el lugar cada año, en busca de consuelo y renovación espiritual. «El santuario es un lugar de encuentro con Dios y con la Madre Aparecida. Quiero que cada peregrino se sienta en casa y experimente el amor de Dios de manera concreta», explicó.
Dom Mário planea implementar programas de acogida que incluyan no solo celebraciones litúrgicas, sino también momentos de oración, confesión y consejería pastoral. «Acoger al peregrino es acoger al mismo Cristo», dijo, citando Mateo 25:35. También pretende valorar el trabajo de los voluntarios y de los sacerdotes que sirven en el santuario, reconociendo su esfuerzo diario por atender a tantas personas.
Renovación y continuidad en la Iglesia local
La toma de posesión de dom Mário ocurre en un momento de renovación para toda la Iglesia Católica, con la reciente elección del Papa León XIV. El nuevo arzobispo expresó su total comunión con el Santo Padre y su deseo de colaborar con las directrices del pontificado. «El Papa León XIV tiene un corazón misionero y una visión clara para la Iglesia. Quiero ser un instrumento de sus orientaciones aquí en Aparecida», afirmó.
Dom Mário también destacó la importancia de la escucha y el diálogo dentro de la arquidiócesis. «No vine a imponer ideas, sino a caminar junto al pueblo de Dios. Cada parroquia, cada movimiento y cada fiel tiene un papel fundamental en la construcción del Reino de Dios», dijo. Planea realizar visitas pastorales regulares a todas las regiones de la arquidiócesis, escuchando las necesidades y sueños de las comunidades.
El papel de los laicos en la misión de la Iglesia
Uno de los focos del nuevo arzobispo es el fortalecimiento de la actuación de los laicos. «La Iglesia no es solo el clero; somos todos nosotros, los bautizados. Cada laico está llamado a ser sal de la tierra y luz del mundo», afirmó, refiriéndose a Mateo 5:13-14. Dom Mário también anunció la creación de un consejo de laicos que asesore su gestión y fomente la participación activa de los fieles en la vida de la Iglesia. «Quiero que los laicos sean protagonistas, no espectadores», subrayó.
Con una sonrisa, dom Mário recordó sus años como párroco en una comunidad periférica de São Paulo. «Allí aprendí que la Iglesia crece cuando sale al encuentro de las personas, cuando escucha sus dolores y comparte sus alegrías. Eso es lo que quiero vivir aquí en Aparecida», concluyó.
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