En un mundo donde el éxito suele medirse por la cantidad de dinero en el banco o el reconocimiento público, la historia de Scott-Vincent Borba desafía todas las expectativas. Este empresario, cofundador de la reconocida marca de cosméticos e.l.f. Cosmetics, decidió dejarlo todo para seguir un camino que muchos considerarían una locura: el sacerdocio. Su testimonio no solo ha conmovido a quienes lo conocen, sino que se ha convertido en un poderoso recordatorio de que la verdadera felicidad no se encuentra en las posesiones materiales, sino en una relación profunda con Dios.
Borba construyó un imperio en la industria de la belleza, acumulando riqueza, fama y todo lo que el mundo considera éxito. Sin embargo, en medio de ese brillo exterior, su corazón experimentaba un vacío que nada lograba llenar. Como él mismo lo expresó: "Vivía para mí mismo. Me idolatraba. Idolatraba todo lo que representaba el lujo". Fue entonces cuando comenzó un viaje espiritual que lo llevaría a renunciar a su fortuna y a consagrar su vida al servicio de Dios.
El vacío que el dinero no puede llenar
La historia de Scott-Vincent Borba no es la primera vez que alguien abandona una vida de lujos por la fe, pero sí es un ejemplo poderoso de cómo Dios puede transformar incluso los corazones más endurecidos. Durante años, Borba estuvo inmerso en el estilo de vida de Hollywood, rodeado de fiestas, excesos y una búsqueda constante de satisfacción personal. Sin embargo, con el tiempo, se dio cuenta de que todo aquello era efímero.
“Me fui a Los Ángeles y me dejé absorber por el estilo de vida de Hollywood. Llegué casi al punto de intentar vender mi alma”, confesó en una entrevista. Esa confesión revela la profundidad de su crisis existencial. Pero Dios no lo abandonó. A través de la oración persistente de su familia y de personas que le hablaban sobre su vocación, el Espíritu Santo comenzó a trabajar en su corazón.
Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? (Marcos 8:36, RVR1960)
Este versículo cobra vida en la experiencia de Borba. Él había ganado el mundo, pero su alma estaba en riesgo. La decisión de dejarlo todo no fue fácil, pero encontró en Cristo una paz que superaba cualquier placer terrenal.
El proceso de conversión
La conversión de Scott-Vincent Borba no ocurrió de la noche a la mañana. Fue un proceso gradual, marcado por la oración de su familia y el testimonio de personas que veían en él un llamado especial. Desde su infancia, hubo momentos que sembraron la semilla de la vocación. Sin embargo, fue después de años de éxito y vacío que decidió tomar en serio la voz de Dios.
La influencia de la familia y la comunidad
Su familia nunca dejó de orar por él. Incluso cuando él estaba lejos de la fe, ellos persistieron en la intercesión. Además, muchas personas a su alrededor le hablaban constantemente sobre la posibilidad de que Dios lo llamara al sacerdocio. Al principio, Borba ignoraba esos comentarios, pero con el tiempo comenzó a prestarles atención.
“Durante la Cuaresma, sentí un llamado muy fuerte. No podía ignorarlo más”, relató. Ese momento de gracia lo llevó a buscar dirección espiritual y a dar los pasos necesarios para responder al llamado.
Renunciar a todo por Cristo
La decisión de dejar atrás su fortuna y su carrera no fue sencilla. Borba tuvo que enfrentar el escepticismo de amigos y colegas, que no podían entender por qué alguien con tanto éxito elegiría una vida de pobreza y servicio. Sin embargo, para él, la alegría de estar cerca de Jesús valía cualquier sacrificio.
“Lo devolvería un millón de veces para estar unido a Jesús”, afirmó. Esta frase resume la profunda transformación que experimentó. Ya no encontraba satisfacción en el lujo o el reconocimiento, sino en la presencia de Dios y en el servicio a los demás.
El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde; y lleno de alegría por ello, va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. (Mateo 13:44, RVR1960)
Scott-Vincent Borba encontró ese tesoro y no dudó en vender todo lo que tenía para obtenerlo. Su historia es un testimonio vivo de que el amor de Cristo es más valioso que cualquier riqueza terrenal.
Un llamado que trasciende fronteras
La historia de Borba ha resonado en todo el mundo, no solo por lo radical de su decisión, sino por la autenticidad de su fe. Muchos cristianos, sin importar su denominación, han encontrado inspiración en su testimonio. En un tiempo donde el materialismo y el individualismo predominan, su ejemplo nos recuerda que la verdadera realización está en entregar nuestra vida a Dios.
Actualmente, Borba se prepara para el sacerdocio en un seminario, donde estudia teología y se forma para servir a la Iglesia. Su meta no es acumular seguidores o fama, sino ser un instrumento en las manos de Dios para llevar el mensaje de salvación a otros.
Lecciones para nuestra vida
La historia de Scott-Vincent Borba nos invita a reflexionar sobre nuestras propias prioridades. ¿Estamos dispuestos a dejarlo todo por seguir a Cristo? No todos estamos llamados a renunciar a nuestras posesiones materiales, pero sí estamos llamados a poner a Dios en el centro de nuestras vidas.
Aquí hay algunas preguntas para meditar:
- ¿Qué cosas en mi vida están ocupando el lugar que solo Dios debe tener?
- ¿Estoy dispuesto a dejar atrás mis comodidades para seguir el llamado de Dios, sea cual sea?
- ¿Cómo puedo usar mis recursos y talentos para servir a los demás y glorificar a Dios?
Que el testimonio de Scott-Vincent Borba nos anime a buscar a Dios con todo nuestro corazón, sabiendo que en Él encontramos la verdadera felicidad y el propósito eterno.
Oración final
Señor, gracias por el testimonio de hombres y mujeres que han dejado todo por seguirte. Ayúdanos a valorar más tu presencia que cualquier bien material. Danos la valentía para responder a tu llamado, aunque signifique salir de nuestra zona de confort. Que nuestra vida sea un reflejo de tu amor y que podamos inspirar a otros a buscarte. En el nombre de Jesús, amén.
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