Crisis en Cuba: la fe cristiana brilla en medio de la persecución y la escasez

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

La situación en Cuba se ha vuelto insostenible para millones de personas, y los cristianos están entre los más afectados. La combinación de escasez de alimentos, apagones constantes y una vigilancia estatal opresiva crea un escenario de desesperación. Sin embargo, en medio de las tinieblas, la fe cristiana brilla como una luz de esperanza. Las iglesias, aunque con recursos limitados, se han convertido en centros de acogida y solidaridad.

Crisis en Cuba: la fe cristiana brilla en medio de la persecución y la escasez

El pastor Edgar, que lidera una congregación local, expresa el sentir de muchos: "Clamamos al Señor por misericordia. Él es nuestro refugio y fortaleza, socorro bien presente en la angustia" (Salmo 46:1). Esta confianza en Dios sostiene a los cristianos cubanos, incluso cuando todo a su alrededor parece derrumbarse.

Hambre y racionamiento: el pan de cada día

La inseguridad alimentaria ha alcanzado niveles alarmantes. La inflación descontrolada y la inestabilidad en el suministro de energía eléctrica han hecho que el acceso a alimentos básicos sea un desafío diario. A diferencia del "Período Especial" de los años 90, la crisis actual es más profunda y prolongada.

"No tenemos qué comer. Los precios se han duplicado", relata Edgar. En muchas áreas, artículos esenciales como el pan se distribuyen solo para los niños. El racionamiento no cubre la demanda, y los productos llegan incompletos. Según datos del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, siete de cada diez cubanos no logran hacer tres comidas al día. Esta realidad contrasta con la promesa de Dios en Mateo 6:31-33: "Por tanto, no se angustien diciendo: «¿Qué comeremos?» o «¿Qué beberemos?» o «¿Con qué nos vestiremos?»... Busquen primero el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas".

Las iglesias como proveedoras de esperanza

Ante el hambre, las iglesias locales se han movilizado para distribuir alimentos y orar con las familias. A pesar de los escasos recursos, la generosidad de los cristianos refleja el amor de Cristo. "Porque tuve hambre y me dieron de comer; tuve sed y me dieron de beber..." (Mateo 25:35).

Apagones y la vida en la oscuridad

La crisis energética es devastadora. Desde 2025, los cortes de energía ocurren diariamente, con una duración de entre 12 y 20 horas. El pastor Ferney, de una zona rural, describe: "La energía se va casi todo el día. Cocínamos con leña. Parece que hemos retrocedido en el tiempo". La falta de electricidad compromete el acceso al agua potable, que llega solo cada quince días en algunas áreas.

Esta realidad pone a prueba la resistencia de los cristianos, quienes encuentran en las Escrituras la fuerza para continuar. El apóstol Pablo escribió: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Filipenses 4:13). Las iglesias adaptan sus cultos a horarios diurnos, usando la luz natural, y promueven encuentros de oración nocturnos a la luz de las velas.

Persecución religiosa: la cruz que los cristianos cargan

Además de la crisis humanitaria, la represión estatal se ha intensificado. Las autoridades monitorean y castigan a quienes expresan insatisfacción, incluidos los líderes cristianos. El Observatorio Cubano de Derechos Humanos ha registrado numerosos casos de acoso y detenciones arbitrarias. Los cristianos son blancos frecuentes, acusados de "subversión" por predicar el evangelio.

Jesús advirtió a sus seguidores: "Si el mundo los odia, sepan que a mí me ha odiado antes que a ustedes" (Juan 15:18). A pesar de la vigilancia, las iglesias continúan reuniéndose, aunque sea en pequeños grupos. La comunión de los santos es un testimonio poderoso de que "ni la muerte, ni la vida... ni ninguna otra cosa creada podrá separarnos del amor de Dios" (Romanos 8:38-39).

El papel de la oración y la intercesión

Los cristianos cubanos convocan a hermanos de todo el mundo a orar por ellos. "Oren por nosotros, para que la palabra del Señor se propague rápidamente y sea glorificada" (2 Tesalonicenses 3:1). La oración no es solo un pedido de liberación, sino una declaración de confianza en el Dios soberano.

Reflexión final: ¿qué podemos hacer?

Ante este escenario,


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