El próximo 23 de mayo, Colombia será testigo de una nueva edición de la Marcha Nacional por la Vida, un evento que este año celebra dos décadas de lucha y esperanza. Bajo el lema "20 años defendiendo la vida", miles de personas se congregarán en distintas ciudades del país para alzar su voz en defensa de los más vulnerables, desde el vientre materno hasta la vejez.
La plataforma Unidos por la Vida, organizadora del evento, ha preparado una jornada que promete ser un espacio de reflexión, oración y acción. Los puntos de encuentro ya están disponibles en su sitio web, y se espera una participación masiva de iglesias, comunidades cristianas y ciudadanos comprometidos con el respeto a la vida humana.
En un video promocional, Jesús Magaña, director de la plataforma, destacó los logros alcanzados en estas dos décadas, entre ellos la conformación de bancadas provida en el Congreso y en concejos municipales. "Estas bancadas están logrando generar leyes que protegen la vida", afirmó Magaña, quien también señaló que el nuevo legislativo que asumirá en julio cuenta con una amplia representación provida.
Un movimiento que trasciende fronteras
La Marcha por la Vida no es un evento aislado. Se enmarca en un movimiento global que busca promover una cultura de vida en medio de una sociedad que a menudo normaliza la muerte. En Colombia, la marcha ha sido un faro de esperanza para muchas familias, recordando que cada vida tiene un valor intrínseco y un propósito divino.
La Biblia nos enseña que Dios nos conoce desde antes de ser formados en el vientre. Como dice el Salmo 139:13-14: "Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien!". Este pasaje nos recuerda que la vida no es un accidente, sino un regalo sagrado.
La participación de la Iglesia y de líderes cristianos ha sido fundamental. El arzobispo de Cali, por ejemplo, ha expresado su apoyo y ha reconocido la labor de Unidos por la Vida durante estos 20 años. Su respaldo no solo anima a los fieles a participar, sino que también subraya la importancia de la unidad entre las diferentes denominaciones cristianas en torno a un valor común: la defensa de la vida.
La importancia de la oración y la acción
La Marcha por la Vida no es solo una protesta, sino una celebración. Es un momento para orar por las madres en situación de vulnerabilidad, por los niños no nacidos, por los ancianos y por todos aquellos cuya dignidad es amenazada. También es una oportunidad para actuar, para involucrarse en proyectos de apoyo a la mujer embarazada, para promover la adopción y para educar sobre el valor de la vida desde la concepción hasta la muerte natural.
En el libro de Jeremías, Dios nos dice: "Antes de formarte en el vientre, te conocí; antes de que nacieras, te consagré" (Jeremías 1:5). Esta verdad nos impulsa a ser voz de los que no tienen voz, a defender a los indefensos y a construir una sociedad donde cada persona sea valorada.
La plataforma Unidos por la Vida ha trabajado incansablemente para crear conciencia y generar cambios legislativos. Su labor ha sido reconocida por diversos sectores, y la marcha de este año será un homenaje a todos los que han contribuido a esta causa durante dos décadas.
Una invitación abierta a todos
Si vives en Colombia, te invitamos a unirte a la Marcha por la Vida el 23 de mayo. Busca el punto de encuentro en tu ciudad a través de la página de Unidos por la Vida y lleva tu familia, tu iglesia y tus amigos. No importa tu denominación cristiana; este es un evento ecuménico que busca unir a todos los que creen en el valor de la vida.
Para aquellos que no pueden asistir, los animamos a orar por el éxito de la marcha y por la protección de la vida en todas sus etapas. La oración es una poderosa herramienta que puede mover montañas y transformar corazones.
En palabras del apóstol Pablo: "No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos" (Gálatas 6:9). Sigamos adelante, firmes en nuestra fe, defendiendo la vida con amor y esperanza.
Reflexión final
La Marcha por la Vida es un recordatorio de que cada uno de nosotros tiene un papel que desempeñar en la protección de la vida. Te animamos a preguntarte: ¿cómo puedo contribuir a una cultura de vida en mi comunidad? Tal vez sea ofreciendo tu tiempo como voluntario, apoyando a una madre necesitada, o simplemente orando por aquellos que están en situación de riesgo.
Que esta marcha sea un punto de inflexión en nuestra sociedad, un paso más hacia un mundo donde cada vida sea celebrada y protegida. Como cristianos, tenemos la responsabilidad de ser luz en medio de las tinieblas y de proclamar que la vida es un don de Dios que merece ser defendido.
"Escoge, pues, la vida, para que vivan tú y tus descendientes" (Deuteronomio 30:19).
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