El 25 de abril, una bomba rusa impactó nuevamente la Iglesia Pentecostal de la Transfiguración del Señor en Sloviansk, al este de Ucrania. Este es el segundo ataque contra el mismo templo, que ya había sido dañado en 2014. La explosión, causada por una bomba planeadora KAB-500S-E, destruyó la mitad del techo, el 80% de las puertas y todas las ventanas. A pesar de la destrucción, no hubo heridos, ya que el ataque ocurrió a las 6 de la mañana, cuando el edificio estaba vacío.
Mikhail Pavenko, capellán voluntario y sobrino del pastor Alexander Pavenko, relató a Christian Daily International: “La explosión fue tan poderosa que dobló una gran parte del techo y destrozó todas las ventanas y puertas. Era una bomba lanzada a decenas de kilómetros de distancia”. Mikhail, que nació en Ucrania y ahora vive en Seattle, Estados Unidos, aún no había podido hablar con su tío, pero otros familiares confirmaron lo ocurrido.
El ataque ocurrió pocos días después de otro bombardeo contra una iglesia bautista en Zaporiyia, evidenciando un patrón de violencia contra comunidades cristianas en la región. En Sloviansk, unos 170 fieles se reunieron el mismo día para retirar los escombros y, el domingo siguiente, realizaron un culto de resistencia y esperanza.
El pastor que perdió tres hijos en la guerra
El pastor Alexander Pavenko carga un dolor que va más allá de los daños materiales. El 8 de junio de 2014, durante un culto pentecostal, paramilitares apoyados por Rusia —conocidos como el Ejército Ortodoxo Ruso— irrumpieron en la iglesia y secuestraron a dos de sus hijos, Ruvim y Albert, que también eran pastores. Fueron torturados y asesinados, y sus cuerpos carbonizados fueron encontrados en una fosa común, junto con los diáconos Viktor Brodarsky y Volodymyr Velychko.
A pesar de tan enorme tragedia, Alexander Pavenko siempre predicó un mensaje de perdón hacia los rusos. Sin embargo, la guerra siguió golpeando a su familia. En febrero de 2023, su tercer hijo, Yaroslav Pavenko, capellán de la 26.ª Brigada de Artillería, murió alcanzado por fuego de artillería mientras entregaba ayuda a soldados ucranianos. Yaroslav dejó esposa y una hija pequeña.
Mikhail Pavenko, que tiene tres tíos pastores en Sloviansk y Kramatorsk —ciudades cercanas al frente de batalla—, expresó su preocupación: “Mis tíos pastorean iglesias grandes. Si los rusos siguen avanzando, corren peligro constante”.
La respuesta de la fe: culto entre los escombros
Tras el bombardeo, la comunidad no se dejó vencer. Ese mismo día, unos 170 fieles se movilizaron para limpiar los escombros y preparar el lugar para el culto del domingo. Este acto de resistencia espiritual es un testimonio poderoso de la resiliencia de la iglesia ucraniana. Como está escrito:
“Pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas; correrán y no se fatigarán; caminarán y no se cansarán.” (Isaías 40:31, NVI)
La iglesia de Sloviansk no es solo un edificio; es un símbolo de fe inquebrantable. Incluso con el techo destruido y las ventanas rotas, los creyentes se reunieron para adorar a Dios, declarando que ninguna bomba puede silenciar la alabanza.
El sufrimiento de la iglesia ucraniana
Ucrania ha sido escenario de intensos ataques contra objetivos religiosos. Desde 2014, cientos de iglesias han sido dañadas o destruidas, y muchos líderes cristianos han muerto o sido perseguidos. La situación se agravó tras la invasión a gran escala de 2022. La comunidad internacional ha denunciado estos ataques como violaciones del derecho internacional, pero continúan ocurriendo.
Para los cristianos ucranianos, la fe es un ancla en medio del caos. Muchos pastores, como Alexander Pavenko, siguen pastoreando a sus congregaciones incluso bajo riesgo de muerte. Ofrecen apoyo espiritual, refugio y ayuda humanitaria, siendo a menudo la única esperanza en comunidades devastadas por la guerra.
El papel de la oración y la solidaridad
En medio de tanto dolor, la iglesia global está llamada a orar y apoyar a los hermanos ucranianos. La solidaridad internacional puede marcar la diferencia, ya sea a través de donaciones, oración o difundiendo su historia. Como nos recuerda la Escritura:
“Llevaos las cargas los unos a los otros, y cumplid así la ley de Cristo.” (Gálatas 6:2, NVI)
La historia de la iglesia en Sloviansk es un recordatorio de que la fe verdadera no se rinde ante la adversidad. A pesar de las pérdidas y la destrucción, la comunidad sigue adelante, confiando en que Dios tiene la última palabra.
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