Avanza hacia el futuro de Dios: Un llamado a caminar con fe

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

La vida a menudo nos presenta momentos que exigen una decisión: quedarnos donde estamos o adentrarnos en lo desconocido. Para los cristianos, esta decisión no se trata solo de crecimiento personal, sino de responder al llamado de Dios a seguir adelante. La Biblia nos recuerda en Isaías 43:19: «He aquí que yo hago algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo percibís?». Este versículo nos invita a mirar más allá de nuestras circunstancias actuales y confiar en que Dios ya está obrando en nuestro futuro.

Avanza hacia el futuro de Dios: Un llamado a caminar con fe

Al reflexionar sobre la reciente transición en la Iglesia global —con la partida del Papa Francisco en abril de 2025 y la elección del Papa León XIV en mayo— recordamos que las estaciones cambian, pero el propósito de Dios permanece. Este es un momento para que todos los creyentes den un paso de fe, no solo como individuos, sino como una comunidad unida en Cristo.

Por qué dudamos en dar el paso

El miedo es una respuesta humana natural al cambio. Nos aferramos a lo familiar porque se siente seguro. Sin embargo, el Evangelio nos llama constantemente a tomar riesgos por el Reino. Considera a Pedro saliendo de la barca para caminar sobre el agua (Mateo 14:29). Tuvo éxito hasta que se fijó en el viento y las olas. Cuando fijamos nuestra mirada en Jesús, podemos avanzar incluso cuando el camino parece incierto.

Muchos de nosotros nos detenemos porque nos preocupa el fracaso, el rechazo o lo desconocido. Pero las Escrituras nos aseguran que Dios va delante de nosotros. Deuteronomio 31:8 dice: «Es el Señor quien va delante de ti. Él estará contigo; no te dejará ni te desamparará. No temas ni te acobardes». Esta promesa no es solo para el antiguo Israel, sino para nosotros hoy.

Reconociendo el tiempo de Dios

A veces dudamos porque no estamos seguros de si el momento es el adecuado. Eclesiastés 3:1 nos recuerda que «todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora». Discernir el tiempo de Dios requiere oración, consejo de otros creyentes y atención al Espíritu Santo. Cuando Dios abre una puerta, nadie puede cerrarla (Apocalipsis 3:8).

En la vida de la Iglesia, transiciones como un nuevo papado pueden sentirse desorientadoras. Sin embargo, la historia muestra que Dios usa estos momentos para renovar a su pueblo. La iglesia primitiva creció rápidamente después de que la persecución dispersara a los creyentes (Hechos 8:4). Lo que parece un revés puede ser una preparación para un movimiento mayor de Dios.

Avanzando con propósito

Dar el paso no se trata de un movimiento sin rumbo, sino de una dirección intencional. Proverbios 3:5-6 nos instruye: «Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus sendas». Al avanzar, debemos alinear nuestros pasos con la voluntad de Dios.

Esto significa dejar atrás heridas pasadas, fracasos o incluso éxitos pasados que nos impiden abrazar nuevas oportunidades. Pablo escribe en Filipenses 3:13-14: «Pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome hacia lo que está adelante, prosigo hacia la meta para el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús». No podemos avanzar si estamos constantemente mirando hacia atrás.

Pasos prácticos a seguir

Aquí hay algunas maneras de comenzar a avanzar hacia el futuro de Dios:

  • Ora por guía. Pide a Dios que te revele el próximo paso que debes dar, ya sea en tu vida personal, tu iglesia o tu comunidad.
  • Busca sabio consejo. Proverbios 15:22 dice: «Los planes fracasan por falta de consejo, pero con muchos consejeros se logran». Habla con mentores de confianza o compañeros creyentes.
  • Da un pequeño paso. La fe es como un músculo: crece cuando la usamos. Comienza con un pequeño acto de obediencia y observa cómo Dios obra.

Mirando hacia afuera: el corazón del Evangelio

Nuestra fe no está destinada a estar centrada en nosotros mismos. Jesús nos mandó: «Vayan y hagan discípulos de todas las naciones» (Mateo 28:19). Este enfoque hacia afuera es la esencia misma de la vida cristiana. Estamos llamados a ser sal y luz en un mundo que necesita desesperadamente esperanza.

El Papa León XIV, en su primera homilía,


¿Te gustó este artículo?

Comentarios

← Volver a Fe y Vida Más en Actualidad Cristiana