Arzobispo de Panamá desafía al extractivismo: ¿Estamos listos para cambiar?

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

En el marco de la primera Conferencia internacional de eliminación gradual de combustibles fósiles, celebrada en Santa Marta, Colombia, el arzobispo de Panamá y segundo vicepresidente del Celam, José Domingo Ulloa, lanzó una pregunta que resuena en los corazones de los creyentes: “¿Estamos realmente dispuestos a cambiar?”. Su intervención, en el Encuentro de espiritualidades, fue un firme llamado a transformar los modelos económicos que dañan la creación.

Arzobispo de Panamá desafía al extractivismo: ¿Estamos listos para cambiar?

Ulloa no solo denunció el extractivismo desenfrenado, sino que invitó a la iglesia y a la sociedad a reflexionar sobre su responsabilidad con el cuidado de la casa común. Citando el clamor de la tierra y de los pobres, el prelado panameño recordó que la crisis ecológica es, ante todo, una crisis espiritual.

“La tierra está llena de la bondad del Señor” (Salmo 33:5, NVI).

Este versículo nos recuerda que la creación es un regalo divino, no un recurso para explotar sin límites. La conferencia, que reúne a líderes religiosos, científicos y políticos, busca caminos concretos para dejar atrás los combustibles fósiles.

Extractivismo: un pecado estructural

El extractivismo no es solo un modelo económico; es una mentalidad que prioriza el beneficio sobre las personas y el planeta. Ulloa lo describió como un “pecado estructural” que perpetúa la injusticia y la desigualdad. En América Latina, donde la minería y la extracción de petróleo han dejado comunidades devastadas, su mensaje cobra especial relevancia.

La Conferencia de Santa Marta es un hito: por primera vez, líderes espirituales se sientan a la mesa con expertos en clima para diseñar una transición justa. Ulloa insistió en que esta transición debe ser inclusiva, protegiendo a los más vulnerables.

La voz de los pueblos indígenas

Durante el encuentro, representantes indígenas compartieron sus experiencias de resistencia y cuidado de la tierra. Ulloa los llamó “guardianes de la creación” y pidió que sus saberes sean escuchados. La sabiduría ancestral, dijo, nos enseña a vivir en armonía con la naturaleza, algo que el mundo moderno ha olvidado.

El arzobispo también recordó las palabras del papa Francisco, quien en su encíclica Laudato Si’ denunció la “cultura del descarte”. Aunque el papa Francisco falleció en abril de 2025, su legado sigue vivo. El actual papa, León XIV, ha manifestado su compromiso con la ecología integral.

¿Qué dice la Biblia sobre el cuidado de la creación?

La Escritura está llena de pasajes que nos llaman a ser mayordomos fieles de la tierra. En Génesis 2:15 (RVR1960), leemos: “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase”. No se nos dio dominio para destruir, sino para cuidar.

El profeta Isaías también advierte: “La tierra está de duelo y se marchita; el mundo languidece y se marchita; languidecen los nobles del pueblo de la tierra” (Isaías 24:4, NVI). Este lamento profético resuena hoy cuando vemos bosques talados, ríos contaminados y especies extintas.

Ulloa citó el Evangelio de Mateo: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5:9, RVR1960). Hacer las paces con la creación es parte de la misión cristiana.

Un llamado a la acción personal y comunitaria

La pregunta de Ulloa nos interpela a cada uno: ¿estamos dispuestos a cambiar? El cambio comienza en lo pequeño: reducir nuestro consumo, reciclar, apoyar energías limpias. Pero también debe ser comunitario: exigir a los gobiernos políticas que protejan el medio ambiente y a las empresas que respeten los derechos humanos.

La iglesia local tiene un papel clave. Las parroquias pueden ser espacios de educación ecológica y de promoción de estilos de vida sostenibles. En EncuentraIglesias.com, creemos que la fe y la vida están conectadas; por eso, te animamos a buscar una comunidad que valore el cuidado de la creación.

Al final, la transformación que Ulloa propone no es solo económica, sino espiritual. Es volver a Dios, reconocer que todo es suyo y que somos administradores, no dueños. Como dice el Salmo 24:1 (NVI): “Del Señor es la tierra y todo cuanto hay en ella, el mundo y cuantos lo habitan”.

Reflexión final

Hoy, mientras lees esto, el sol sigue brillando y los pájaros cantan. La creación nos habla del amor de Dios. Pero también nos duele verla herida. ¿Qué puedes hacer tú, desde tu lugar, para sanarla? Tal vez sea momento de unirte a un grupo ecológico en tu iglesia, o simplemente de dar gracias por cada bocado de comida y cada gota de agua. El cambio empieza en el corazón.


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Preguntas frecuentes

¿Qué es el extractivismo y por qué es un problema para los cristianos?
El extractivismo es un modelo económico que explota recursos naturales sin considerar el daño ambiental o social. Para los cristianos, es un pecado estructural porque va contra el mandato de cuidar la creación y amar al prójimo.
¿Cómo puedo involucrarme en el cuidado de la creación desde mi iglesia?
Puedes iniciar un grupo de reciclaje, promover el uso de energías renovables en tu parroquia, o apoyar campañas de reforestación. También es importante educar a la comunidad sobre la ecología integral.
¿Qué dice la Biblia sobre la responsabilidad humana con el medio ambiente?
La Biblia enseña que somos mayordomos de la tierra (Génesis 2:15). Debemos labrarla y guardarla, no explotarla. Pasajes como Isaías 24:4 y Salmo 24:1 refuerzan esta responsabilidad.
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