La comunidad cristiana en Tierra Santa atraviesa un período cada vez más difícil. Según el informe anual del Centro Rossing publicado en 2025, el número de incidentes contra cristianos en Israel y Jerusalén Este alcanzó los 155, frente a 111 del año anterior. Este aumento de casi el 40% refleja una preocupante degradación del clima de tolerancia en la región.
El informe detalla la naturaleza de estos actos: 61 agresiones físicas, 52 ataques contra bienes religiosos, 28 casos de acoso verbal o amenazas, y 14 actos de vandalismo contra símbolos cristianos. Entre los incidentes más frecuentes se destacan los escupitajos a sacerdotes y religiosos en las calles de Jerusalén, así como actos vandálicos contra lugares sagrados y cementerios cristianos.
Esta ola de violencia se inscribe en un contexto de tensiones exacerbadas desde el conflicto en Gaza y el aumento de los extremismos religiosos e identitarios. Los cristianos, ya minoritarios, se sienten cada vez más vulnerables.
Las declaraciones del cardenal Pizzaballa: una "cultura del desprecio" que crece
En una entrevista concedida al diario italiano Corriere della Sera el 7 de mayo de 2026, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, expresó su profunda preocupación. Señaló que el extremismo gana terreno y que "la cultura del desprecio por todo lo que no es suyo, no solo por lo árabe sino por todo lo que no es judío, lamentablemente está creciendo".
El cardenal también señaló el papel de los medios de comunicación y del clima político actual en la amplificación de este fenómeno. Lo calificó como "un germen enfermizo dentro de una sociedad, amplificado por los medios, y algo en lo que debemos trabajar para contenerlo antes de que se vuelva realmente alarmante".
Estas palabras nos recuerdan la importancia de la vigilancia y la oración por la paz, como nos invita la Escritura: "Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor" (Hebreos 12:14, NVI).
Las raíces históricas y políticas de la tensión
Para entender este aumento de la violencia, hay que situar los acontecimientos en su contexto. La guerra en Gaza, que comenzó en octubre de 2023, ha reavivado las tensiones entre comunidades. Los cristianos, a menudo percibidos como "traidores" por algunos extremistas debido a sus vínculos con Occidente, se convierten en blancos fáciles.
Además, el auge de movimientos nacionalistas religiosos en Israel ha contribuido a una atmósfera cada vez más hostil hacia las minorías. Grupos radicales, como los supremacistas judíos, llaman abiertamente al odio contra los no judíos, incluidos los cristianos.
Ante esta situación, las iglesias locales llaman a la oración y a la acción. "No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos desanimamos" (Gálatas 6:9, NVI).
La respuesta de las iglesias y los cristianos de todo el mundo
Las iglesias en Tierra Santa no permanecen pasivas. Se llevan a cabo iniciativas de diálogo interreligioso, especialmente a través del Consejo Mundial de Iglesias y el Vaticano. El papa León XIV, elegido en mayo de 2025, ha hecho de la paz en Tierra Santa una prioridad de su pontificado.
Muchos cristianos en todo el mundo también se movilizan mediante la oración y el apoyo financiero. Organizaciones como la Obra de Oriente o Ayuda a la Iglesia Necesitada brindan ayuda concreta a las comunidades perseguidas.
La Biblia nos recuerda: "Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos" (Mateo 5:10, NVI). Esta promesa es una fuente de esperanza para los cristianos que sufren.
Un llamado a la solidaridad y a la vigilancia
En conclusión, la situación de los cristianos en Tierra Santa es crítica. El cardenal Pizzaballa nos invita a no permanecer indiferentes. Como comunidad global, estamos llamados a orar por la paz, a apoyar a nuestros hermanos y hermanas perseguidos, y a trabajar por un mundo donde el respeto y la dignidad de cada persona sean reconocidos. Que el Señor nos conceda la valentía de ser instrumentos de su paz.
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