Testimonio de fe en Argelia: Sor Lourdes y la espera del Papa León XIV

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

En la vibrante periferia de Argel, donde el aroma del mar se mezcla con las voces del mercado, una mujer de fe camina con paso firme por las callejuelas de Bab el Oued. Sor Lourdes Miguelez, religiosa agustina llegada desde España hace más de cincuenta años, ha elegido hacer de este barrio popular su hogar, su ministerio y su vocación. Su historia se entrelaza con la de una comunidad que ha conocido momentos de gran prueba, pero que hoy vive días de esperanza renovada.

Testimonio de fe en Argelia: Sor Lourdes y la espera del Papa León XIV

El recuerdo que se convierte en compromiso

El 23 de octubre de 1994 sigue siendo una fecha grabada no solo en la memoria de Sor Lourdes, sino en el alma de toda la pequeña comunidad cristiana argelina. Ese día, mientras se dirigían a la celebración eucarística, las hermanas Esther Paniagua Alonso y Caridad Alvares Martín fueron víctimas de un acto de violencia sin sentido. Su decisión de permanecer en Argelia, a pesar del creciente peligro, había sido un testimonio silencioso pero potentísimo. Como escribió Sor Esther en una de sus cartas:

«Nadie puede quitarnos la vida, porque ya la hemos entregado»
Estas palabras, que hacen eco al Evangelio de Juan (
«Nadie tiene amor más grande que este: dar la vida por sus amigos»
Jn 15,13), se convierten en el fundamento de una presencia que no se rinde ante el odio.

La decisión de quedarse

Después de aquel trágico suceso, Sor Lourdes podría haber regresado a España, a la seguridad de su tierra natal. En cambio, eligió permanecer. Esta decisión no nace de obstinación o inconsciencia, sino de una profunda convicción espiritual. «El hecho de haber vuelto –cuenta con voz serena– es una señal que vale más que mil discursos. Es reconciliación vivida, día tras día, con este barrio y con su gente».

Hoy la comunidad de agustinas en Bab el Oued está compuesta por seis religiosas procedentes de diferentes partes del mundo:

  • Tres hermanas de la India
  • Una religiosa de Kenia
  • Una compañera de Chile
  • Sor Lourdes, la decana del grupo
Esta diversidad de procedencias se convierte en riqueza, demostrando cómo la fe cristiana sabe unir a personas de culturas diferentes en un único servicio de amor.

La espera de una visita pastoral

En estas semanas, Bab el Oued se prepara para recibir una visita especial: la del Papa León XIV, el sucesor de Pedro elegido en mayo de 2025 tras el fallecimiento del Papa Francisco. El Pontífice llegará precisamente al lugar donde las dos religiosas ofrecieron sus vidas, para recordar no solo a ellas, sino a todos los diecinueve mártires cristianos de Argelia.

Para Sor Lourdes, esta visita tiene un significado especial. Ella ya conoce al Papa, habiéndolo acompañado durante sus viajes anteriores a Argelia en 2004 y 2009, cuando aún ocupaba cargos en la Curia romana. «Nos ha hecho saber –confía– que espera que este viaje sea una bendición en primer lugar para él. Seguramente lo será para todos nosotros, no solo para los cristianos sino para todo el pueblo argelino».

Una presencia discreta pero significativa

Caminando por las calles del barrio, se comprende cuán arraigada está la presencia de las religiosas en el tejido social. Las personas se detienen continuamente a saludar a Sor Lourdes, alguien grita desde lejos: «¡Viva el Papa!». «Es una alegría compartida –comenta la religiosa– algo inimaginable hasta hace pocas semanas. La gente está felicísima, también porque Bab el Oued nunca había estado tan ordenada. Hoy una persona me dijo que el Papa debería venir todas las semanas».

Esta familiaridad no nace hoy. Las religiosas son conocidas por todos en el barrio, aunque mantienen una presencia discreta. Sor Lourdes, después de jubilarse de su trabajo como enfermera, ha continuado dedicándose al servicio de la comunidad, convirtiéndose en un punto de referencia para muchos.


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