Martes 28 de julio de 2026 · Verde

Evangelio de hoy

Mt 13, 36-43

Escucha el Evangelio de hoy
Entonces, despedidas las gentes, Jesús se vino á casa; y llegándose á él sus discípulos, le dijeron: Decláranos la parábola de la cizaña del campo. Y respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo del hombre; Y el campo es el mundo; y la buena simiente son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo; Y el enemigo que la sembró, es el diablo; y la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. De manera que como es cogida la cizaña, y quemada al fuego, así será en el fin de este siglo. Enviará el Hijo del hombre sus ángeles, y cogerán de su reino todos los escándalos, y los que hacen iniquidad, Y los echarán en el horno de fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre: el que tiene oídos para oir, oiga.

Reflexión

Querido hermano, hoy el Evangelio nos invita a mirar con realismo y esperanza el misterio del bien y del mal que conviven en nuestro mundo y en nuestros propios corazones. Jesús explica la parábola de la cizaña: el campo es el mundo, la buena semilla son los hijos del Reino, y la cizaña, los hijos del maligno. Pero lo más consolador es que Dios no actúa con precipitación; permite que ambos crezcan juntos hasta la cosecha final. Esto nos enseña a no juzgar definitivamente a nadie, pues solo Dios conoce el corazón y el tiempo de la misericordia. Nosotros, a veces, queremos arrancar la cizaña de nuestra vida o de la Iglesia con impaciencia, pero el Señor nos pide paciencia y confianza en su justicia. Al final, los ángeles separarán el trigo de la cizaña. Esta certeza nos libera de la ansiedad de tener que hacer justicia por nuestra cuenta. En lo práctico, hoy podemos examinar nuestra conciencia: ¿hay en nosotros actitudes de juicio duro hacia los demás? ¿Confiamos en que Dios sabe cuándo y cómo actuar? Pidamos la gracia de ser buena semilla, dejándonos transformar por la Palabra, y de vivir con la mirada puesta en el Reino, donde el bien triunfará definitivamente. La paciencia de Dios no es indiferencia, sino espera amorosa para que todos nos convirtamos.

Reflexión preparada para EncuentraIglesias.

🙏 Oración

Señor Jesús, tú que eres el dueño de la mies, danos paciencia y confianza en medio de la mezcla del bien y del mal. Ayúdanos a ser buena semilla en tu campo, y no juzgar con dureza a los demás. Que esperemos tu cosecha final con esperanza, mientras trabajamos por tu Reino. Amén.